Sábado, 4 de agosto de 2012
En este rápido paso por Japón, dedicaremos unos días a la región de Kansai, que incluirá visitas a Osaka, Himeji, Nara y Kyoto. Los tres últimos los pasaremos en Tokyo a los iremos en uno de los célebres “tren bala” o Shinkkansen, para volver a Kyoto y pasar allí nuestra última noche.
| Castillo de Himeji |
El hotel no incluye desayuno así es que nos buscamos alguna cafetería donde coger energías antes de partir hasta Himeji. ¿y qué hay que ver allí? Pues principalmente su imponente castillo, considerado uno de los tres grandes castillos japoneses, también conocido como Shirasagi-jō, o castillo de la Garza Blanca, por su color blanco. El castillo original fue construido en la edad media pero su aspecto actual data de principios del siglo XVI y se ha mantenido intacto hasta nuestros días gracias a que milagrosamente varias bombas incendiarias lanzadas por bombarderos americanos, y que impactaron sobre la torre principal, nunca llegaron a explotar.
Lo cual no ha evitado que no pudiéramos disfrutar de su grandeza, pues la torre está totalmente cubierta debido a obras de restauración que durarán unos pocos años.
Pero la visita mereció la pena igualmente, pues el castillo es una preciosidad, Además, debido a la celebración de cierta festividad, la entrada hoy es gratis.
| Mabel con Samurai |
En una plaza cercana, pudimos disfrutar de un buen ambiente festivo, con puestos de comida y actuaciones de diferente índole en un escenario, y también mucha gente disfrazada para el desfile que se celebraría un poco más tarde.
| Jardín Koko-en |
| Desfile en Himeji |
El camino a la estación se realiza a través de una avenida principal ( Otemae-dori, donde se está celebrando el desfile), pero merece la pena volver por una galería comercial cubierta que discurre paralela a ésta (Mikuyi-dori), plagada de tiendas y restaurantes. Por cierto, que es muy típico ver los platos expuestos a la entrada de los restaurantes para su fácil identificación. Pero tienen una particularidad: son modelos hechos en plástico. Una de las muchas curiosidades de este país, como el modo de saludo de los japoneses, doblando el espinazo, que aunque es bien conocido por nosotros hay que verlo para creerlo.
| Desfile en Himeji |
Vuelta a Osaka, donde buscamos el edificio Celeste de Umeda, por si pudiéramos subir a la última planta a disfrutar de unas vistas de la ciudad al atardecer. Pero sin darnos cuenta nos vimos envueltos en un maremágnum de gente que se dirigía al mismo sitio y éramos dirigidos por un ejército de policías con porras iluminadas a lo Star Wars y gritando a través de altavoces algo ininteligible. A lo largo de un paso subterráneo nos vimos bajo el gran edificio. Mabel (que es capaz de intuir algo del japonés escrito) averiguó que había fuegos artificiales y de ahí la enorme muchedumbre. Decidimos dejar la visita a la azotea para otro momento y cenar en alguno de los restaurantes de la planta baja antes de volver al hotel
El calor por estas tierras poco tiene que envidiar el de HK. Lo peor es la alta humedad que te hace sudar a mares, ya que Osaka es puerto de mar. Pero a todo se adapta uno.
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