Lunes, 20 de agosto de
2012.
| Calles de Macao |
Y efectivamente no había
tanta gente, pero aún así demasiada para mi gusto. Empezamos en el templo de
A-Ma pero apenas pude hacer una sola foto pues la riada de gente pasando,
posando (con la inevitable pose con la V de victoria tan típica de los asiáticos),
o parándose a hacer su foto lo hizo imposible.
| Iglesia de San Lorenzo |
Más fácil fue proseguir
por el Macao más colonial, y como dije ayer en ciertos momentos a uno le parece
que estuviéramos en cualquier rincón de Portugal. Se parece incluso en el
destartalamiento de muchas de los edificios, compensado con la belleza de las
muchas iglesias que aparecen en nuestro camino, muchas restauradas o
reconstruidas en el siglo XIX.
Perderse por estas
callejuelas es mucho más agradable que meterse por el centro de la ciudad
antigua, que es un hervidero.
Hicimos una parada en un
McDonald´s ya que Mabel empezó a sentirse mareada, quizás un principio de
insolación, pues se le olvidó el paraguas que le hacía de sombrilla y que tan
buen servicio le hizo en Japón.
| Calles de Macao |
Prácticamente terminamos
aquí la visita, pero antes quisimos volver a un lugar que ya disfrutamos ayer.
Es famoso en Macao un establecimiento especializado en un postre delicioso, tan
simple como que es leche cuajada, pero de un sabor indescriptible. El día anterior me tomé dos,
de lo bueno que estaba. Mabel me indicó que en HK también hay algún sitio donde
lo sirven, espero encontrarlo pues aun me relamo de pensarlo.
| Teatro Dom Pedro V |
Volvimos al hotel en el “shuttle”
para coger nuestro pequeño equipaje y volver a la estación de ferris donde
intentamos con éxito (aunque esperando una buena cola), adelantar el embarque
para llegar antes a casa.
El viaje llega a su recta
final…
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