sábado, 18 de agosto de 2012

18. Hoy un poquito de todo. (y hasta una isla, tú)

Miercoles, 15 de agosto de 2012.

Mabel me ha propuesto que la acompañe a la oficina y desayunar juntos. De esta manera podré visitar algún punto de interés para empezar el día.
Convento Chi Lin. New Kowloon
Esta zona se denomina New Kowloon, al norte de Kowloon y era la zona que marcaba la frontera con China (con una cerca de bambú) hasta que en 1898 los británicos arrendaron los Nuevos Territorios a China.

Nan Lian Garden. New Kowloon
Por las cercanías hay algún sitio que ver, como el convento de Chi Lin, precioso complejo monástico construido en los 90 en estilo Tang ( o sea hace unos mil años), siguiendo las antiguas reglas de la arquitectura china (95000 piezas de madera encajadas y ni un solo clavo) y del feng shui. Tranquilo y sereno lejos que hace que uno se abstraiga del bullicio hongkonés.
Una característica de HK es que es casi imposible hacer una foto de templo o jardín sin que aparezca un enorme edificio de apartamentos detrás. En algún sitio hay que meter a los siete millones de hongkoneses que viven en poco más de 1000 km2.
Frente al convento hay un bonito jardín ( Nan Lian) también cuidadísimo y relajante.
Templo Wong Tai Si. New Kowloon
Menos relajante es el templo más visitado de HK: Wong Tai Sin, dedicado a Wong dios de la fortuna y de la curación. Miles de personas lo visitan a diario para que les conceda buena suerte en el juego o en los negocios; es habitual ver ejecutivos agitado los palitos de bambú o chim, para que el que caiga al suelo sea interpretado.
El templo en sí es bastante vistoso y colorido, aunque atestado de gente a cualquier hora.

Avenue of Stars (con Hong Kong Island de fondo)
De allí cogí el metro para retomar la visita donde la dejé ayer, en la punta de la península de Kowloon, en Tsim Sha Tsui. Un paseíto por la zona de los museos, el célebre Peninsula Hotel, donde los japoneses instalaron su cuartel general, y bajar a la Avenida de las Estrellas (Avenue of Stars), un bonito paseo marítimo donde se rinde homenaje a las estrellas del cine de HK (Bruce Lee incluido, claro). No en vano HK es la tercera industria cinematográfica del mundo, tras USA e India. El paseo tiene unas vistas insuperables del “Skyline” de HK.
Bruce Lee
No he vuelto a mencionar el calor, pero no mengua lo más mínimo (y la humedad mucho menos). Es solo que con el tiempo se va uno acostumbrando y estar empapado de sudor y a sufrir los exagerados aires acondicionados de los vagones del metro y de los centros comerciales. Es habitual que al salir del metro, se me empañen las gafas. Gajes del oficio de viajero.

Isla Cheung Chau
Cheung Chau. Playa de Tung Wan
Mi idea era pasar un rato en algún museo, como el del Espacio pero la gran cola me hizo desistir, así es que a improvisar. Decidí tomar el Star Ferry hasta la isla de HK y luego desde los embarcaderos de Central, coger un barco hacia alguna de las 234 islas e islotes que conforman HK. Me decanté por Cheung Chau, una isla de pescadores ahora bastante turística, pero que aun así tiene un paseo agradable.


Cheung Chau. Calle

La isla es interesante, y me di un buen garbeo para bajar la comida. Tiene buenas playas y en una de ellas me he dado cuenta que a algunos chinos les gusta la playa y ¡hasta tomar el sol!!. Son los primeros asiáticos que veo en mi vida disfrutando del playeo como un españolito más. Pero he de decir que son minoría. Mi chica ha llegado preocupada de Japón pues se había puesto un poco morena y es algo que no cabe en sus cánones de belleza, ni en el de los asiáticos en general. Y dado lo poco playero que soy, encantado de la vida estoy…




2 comentarios:

  1. Lo siento. No entiendo un verano sin disfrutar del mar.El sol (con cautela) da vida y estar metido en el agua es lo mas relajante que se ha inventado: herencia árabe, ya sabes.

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    1. Yo es que esa mezcla de sal, arena, sol y crema solar es algo que me pone malo. Y sé de qué hablo pues he sido educado en ese tipo de vacaciones.
      Pero echo de menos esos paseos invernales por las rocas de mi antigua casa de La Coruña, el mar salvaje y embravecido

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