miércoles, 22 de agosto de 2012

22. Macao


Domingo, 19 de agosto de 2012.

 

Pues eso, buen madrugón para personarnos en la estación de ferris de Central y dirigirnos a Macao, la ex colonia portuguesa, la cual fue cedida en condiciones parecidas a HK en 1999.
Casino "The Venetian"
El trayecto es corto, más o menos una hora, hasta llegar a este enclave situado justo en la desembocadura del río Perla. Portugal fue la primera potencia europea en establecer lazos comerciales con China, y acabó quedándose con este trocito de tierra en 1557.

Museo del Gran Premio de Macao . Reynard 903 (1990) de
Michael Schumacher
Museo del Gran Premio de Macao













Nuestro hotel se encuentra situado en la zona de los Casinos, en la isla de Taipa (unida con la península de Macao por tres puentes). Dado que en China y en HK está prohibidos los Casinos, Macao ha experimentado un crecimiento económico enorme, debido al Juego, dado que se reciben al año más 10 millones de turistas casi todos de estos dos territorios. Se puede decir que se ha transformado en las Vegas de Oriente, aunque tiene diferencias, pues las Vegas es mucho más espectacular y tiene muchísimo más ambiente. Los casinos de Macao guardan distancia unos con otros y la calle apenas tiene ambiente.

Museo del Gran Premio De Macao
El casino “The Venetian” es una copia exacta del que hay en la Vegas y puedo asegurar que cuando entré me sentí de nuevo en los USA.

Viendo todo esto, estoy seguro de que el proyecto de Eurovegas que nos querían montar en España no tendría éxito, con la crisis tan acuciante que nos está asolando. Macao era negocio seguro: prohibición de casinos en China y en HK; una afición desmedida al juego; cercanía de ambos países (de HK basta con un ferri que tarda una hora en llegar).

 

Pero este no era mi objetivo, pues no soy aficionado al juego. El otro atractivo de Macao (para mí el único) es su casco histórico. Para llegar, lo hoteles ponen a disposición de la clientela multitud de autobuses “shuttle” gratuitos que te acercan en un periquete a la zona de ferris de Macao (otra diferente a la nuestra). Luego basta elegir el autobús urbano para que te lleve al centro.
Iglesia de Santo Domingo

Muy cerca de donde nos dejó el shuttle, está el Museo del Gran Premio de Macao, visita obligada para los amantes del motor, dado que es aquí donde se celebran pruebas del campeonato del mundo de F3, turismos y superbikes, en un circuito urbano.

Largo do Senado
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Atasco de gente
Mas gente
Tambien pasamos por el museo enológico antes de lanzarnos al atestadisimo centro urbano, dado que es domingo apenas se puede caminar por la calle. Apenas o nada. En pocos sitios había visto atasco de personas en una acera. Y la educación brilla por su ausencia, en comparación con HK. Pasamos un mal rato en el bus urbano para apearnos, pues iba hasta los topes y a la vez había muchísima gente esperando subir. Al abrirse las puertas, la gente de la calle se lanzó a saco dentro del vehiculo sin esperar a que la gente saliera creando una situación muy difícil. Mabel estaba realmente angustiada y tuve que usar mi cuerpo para protegerla e impedir con mi espalda que subiera gente, hasta conseguir que ella bajara. Me faltó darle un sopapo a una mujer que intentaba a toda costa pasar por encima de mí para subir antes de que Mabel bajara.

Quedé impresionado y a la vez indignado. Esto no lo he visto  jamás (y mucho menos en HK o en Tokyo donde hay millones de personas, pero destacan por su civismo).

Ruinas de Sao Paulo
Mabel me apunta que en Macao hay mucha población procedente de China. Ella no tiene un concepto mejor de los chinos que nosotros. Los considera maleducados, egoístas y sin escrúpulos. De hecho, si me apeteciera ir de vacaciones a China, tendría que convencerla.

Fortaleza do Monte
En fin, el centro de Macao es un hervidero de gente en donde es difícil sacar una foto. Lo segundo que llama la atención es, que pasear por Macao, es casi como hacerlo por cualquier localidad de Portugal, ya que nuestros vecinos han dejado una huella importante en la arquitectura. Y también en la repostería. Para mi alborozo, uno de los postres más típicos es el célebre pastel de Belem, para mí uno de los más deliciosos que haya probado nunca ( y que pude degustar en mis visitas a Lisboa).

Dimos un paseo e intentamos alejarnos de la muchedumbre que infesta las proximidades del Largo del Senado para pasar por las Ruinas de São Paulo, la antigua catedral, hasta llegar a La Fortaleza do Monte.

Mañana espero que siendo lunes, no haya tanta gente.

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