martes, 31 de julio de 2012

1. Introducción. Y de chorra que no me quedé en tierra

Domingo, 29 de Julio de 2012


Lo de Chinapón es por no poner HongKongPon , que sería más de acuerdo con la realidad, pero quedaría peor. Y es que este año, el viaje será justo al lado contrario del anterior (que fue a los USA), es decir a Hong Kong (a partir de ahora HK, para abreviar) y a Japón.  
La elección este año estaba clara. Cuando se viaja mucho, se tiende a conocer gente, y entre esta gente puede haber viajeras solitarias, y esto es justo lo que me encontré hace año y medio en Amsterdam, una turista solitaria, joven, guapa y simpática y que después de los típicos avatares acabó sucumbiendo a mis encantos (¿o fue al contrario?).


Bien, pues aquí estamos Mabel y yo en su lejana HK natal, y dispuestos a disfrutar de esta aventura juntos, aunque ella tenga que trabajar algunos días, por lo que en ciertos momentos ejerceré de turista solitario y visitaré parte de HK por mi cuenta, aunque veremos que tendré una vida social algo apretada.

La desgracia pudo producirse unas horas antes de tomar el vuelo, que se suponía debía de salir el domingo 29 de julio a las 10:15 por la compañía finlandesa Finnair, e escala en Helsinki.
La noche anterior estuve comprobando mi correo personal y entre la maraña de publicidad y spam que recibo, me veo un correo electrónico enviado el día anterior por la propia compañía, enviándome un nuevo billete en el que todo había cambiado. Ahora el vuelo sería a las 8:55, es decir hora y veinte antes, y por British Airways via Londres.

El susto que me pegué fue de órdago a la grande. No sabía las razones de tal cambio y mirando bien el correo me encontré uno de cuatro días antes, enviado por la agencia de viajes que me gestionó el billete, en las que me avisaban de los cambios realizados por la compañía. En mi teléfono personal también tenía dos llamadas perdidas con mensaje de la agente, pero debido a mis problemas con mis dos teléfonos, particular y de empresa (causado por mi empresa, per no viene al caso explicarlo, que me enciendo), tampoco los vi a tiempo.

Todo ello me obligó a encargar un taxi que me viniera a buscar a casa pues el transporte público no comienza tan temprano como para llegar a tiempo al aeropuerto, y eso que el primer autobús pasa a las 6 de la mañana.

En fin, de pura chorra no me quedé en tierra, pero solventado el problema, me encamino hacia el aeropuerto para volar hacía HK, via Londres, que ya tiene coña querer ver los Juegos Olímpicos y no poder apearme aunque solo  fuera para ver una competición de tiro con arco