martes, 28 de agosto de 2012

24. Los tres últimos días


Del Martes, 21 al Jueves, 23 de agosto de 2012.

 

Creo que el resto de mis energías se han quedado en Macao. La verdad es que tanto caminar, tantos días seguidos y con este calor tan húmedo me ha dejado exhausto y sin ganas de continuar. Mis pies están destrozados y mi cuerpo me pide dormir aunque me esté doce horas en la cama.

Creo que es el momento de tomárselo con calma. Compras, alguna cena con algún amigo de Mabel, y cortos paseos. Estos tres días no los he empleado en ver cosas nuevas, mis energías no lo permiten.

Tampoco quedan ganas para hacer más fotos. Mi última tanda iba a ser de nuevo en The Peak, pero de noche, pues posiblemente sea una de las imágenes más famosas del mundo, pero al acercarme al funicular, vi con horror que la cola para entrar era unas tres veces más larga que el día que fui. Un cartel que indicaba que la cola duraría hora y media me persuadió de entrar y hacer mi más anhelada foto, única razón por la que me traje el trípode a Hong Kong. Mis pies no estaban dispuestos a aguantar semejante tortura, por lo que cambié de opinión y me dirigí a las cercanías del embarcadero del Star Ferry desde se disfruta también de unas espectaculares vistas del Skyline de la isla de Hong Kong. Allí al menos hice uso de mi trípode, y saqué las fotos que adjunto, aunque dada la dificultad no creo que me hayan salido bien del todo.

 

Estos días también he tenido tiempo de acercarme a las cercanías de la oficina de Mabel a comer con ella, y también a darme un bien merecido masaje de pies. (¡¡que placer!!). Y de casualidad, en pleno Nathan Road, descubrí un sitio donde degustar la leche que probara en Macao (¡¡más placer!!), pero aun estando deliciosa, no me supo lo mismo.

 

La verdad que esto no da para mucho más. El final se acerca y también la hora de la separación temporal y física de mi querida Mabel. Debo decir que me he sentido abrumado por tanta amabilidad (excesiva, no merezco tanto), pero sus costumbres son sus costumbres, y agasajar al forastero es parte de su cultura. Pero es que no me han dejado pagar apenas nada.

Y aprecio en especial toda la amabilidad del hermano de Mabel, Ka Shing, que se ha desvivido por mí ( Mabel y él se quieren muchísimo): me ha ido a buscar al aeropuerto, nos ha llevado de paseo en coche, me ha llevado al masaje, ha ayudado a Mabel a comprar todo lo necesario para el apartamento, a montarlo, me ha invitado a su casa, he jugado con sus hijos, en fin no sé qué más puedo decir. Y de propina él y su mujer nos llevan al aeropuerto y hasta nos dejan un rato a solas para que nos despidamos de manera más intima. Una delicia de persona.

Y las despedidas son siempre tristes, pero no son para siempre. Ya estamos planeando nuestro próximo encuentro en Madrid, allá por las navidades, pues Mabel vendrá justo con la Lotería, el 22 de Diciembre, a experimentar una navidad a la española. Y más planes que tenemos pero no viene al caso exponerlos aquí y ahora.

 

Y ahora a terminar de hacer la maleta. Espero poder dormir en el avión pues debido a los cambios de vuelos, cuento con una visita a Helsinki de al menos 9 horas. Un cambio radical incluso en la climatología ya que he consultado los pronósticos y se esperan temperaturas de entre 13 y 18 grados. Una delicia después del bochorno hongkonés.

Añadiré unas fotos como fin de blog.

 

viernes, 24 de agosto de 2012

23. Macao II


Lunes, 20 de agosto de 2012.


Calles de Macao
Y efectivamente no había tanta gente, pero aún así demasiada para mi gusto. Empezamos en el templo de A-Ma pero apenas pude hacer una sola foto pues la riada de gente pasando, posando (con la inevitable pose con la V de victoria tan típica de los asiáticos), o parándose a hacer su foto lo hizo imposible.


Iglesia de San Lorenzo
Más fácil fue proseguir por el Macao más colonial, y como dije ayer en ciertos momentos a uno le parece que estuviéramos en cualquier rincón de Portugal. Se parece incluso en el destartalamiento de muchas de los edificios, compensado con la belleza de las muchas iglesias que aparecen en nuestro camino, muchas restauradas o reconstruidas en el siglo XIX.

Perderse por estas callejuelas es mucho más agradable que meterse por el centro de la ciudad antigua, que es un hervidero.

Hicimos una parada en un McDonald´s ya que Mabel empezó a sentirse mareada, quizás un principio de insolación, pues se le olvidó el paraguas que le hacía de sombrilla y que tan buen servicio le hizo en Japón.

Calles de Macao
Prácticamente terminamos aquí la visita, pero antes quisimos volver a un lugar que ya disfrutamos ayer. Es famoso en Macao un establecimiento especializado en un postre delicioso, tan simple como que es leche cuajada, pero de un sabor  indescriptible. El día anterior me tomé dos, de lo bueno que estaba. Mabel me indicó que en HK también hay algún sitio donde lo sirven, espero encontrarlo pues aun me relamo de pensarlo.


Teatro Dom Pedro V
Volvimos al hotel en el “shuttle” para coger nuestro pequeño equipaje y volver a la estación de ferris donde intentamos con éxito (aunque esperando una buena cola), adelantar el embarque para llegar antes a casa.


El viaje llega a su recta final…

miércoles, 22 de agosto de 2012

22. Macao


Domingo, 19 de agosto de 2012.

 

Pues eso, buen madrugón para personarnos en la estación de ferris de Central y dirigirnos a Macao, la ex colonia portuguesa, la cual fue cedida en condiciones parecidas a HK en 1999.
Casino "The Venetian"
El trayecto es corto, más o menos una hora, hasta llegar a este enclave situado justo en la desembocadura del río Perla. Portugal fue la primera potencia europea en establecer lazos comerciales con China, y acabó quedándose con este trocito de tierra en 1557.

Museo del Gran Premio de Macao . Reynard 903 (1990) de
Michael Schumacher
Museo del Gran Premio de Macao













Nuestro hotel se encuentra situado en la zona de los Casinos, en la isla de Taipa (unida con la península de Macao por tres puentes). Dado que en China y en HK está prohibidos los Casinos, Macao ha experimentado un crecimiento económico enorme, debido al Juego, dado que se reciben al año más 10 millones de turistas casi todos de estos dos territorios. Se puede decir que se ha transformado en las Vegas de Oriente, aunque tiene diferencias, pues las Vegas es mucho más espectacular y tiene muchísimo más ambiente. Los casinos de Macao guardan distancia unos con otros y la calle apenas tiene ambiente.

Museo del Gran Premio De Macao
El casino “The Venetian” es una copia exacta del que hay en la Vegas y puedo asegurar que cuando entré me sentí de nuevo en los USA.

Viendo todo esto, estoy seguro de que el proyecto de Eurovegas que nos querían montar en España no tendría éxito, con la crisis tan acuciante que nos está asolando. Macao era negocio seguro: prohibición de casinos en China y en HK; una afición desmedida al juego; cercanía de ambos países (de HK basta con un ferri que tarda una hora en llegar).

 

Pero este no era mi objetivo, pues no soy aficionado al juego. El otro atractivo de Macao (para mí el único) es su casco histórico. Para llegar, lo hoteles ponen a disposición de la clientela multitud de autobuses “shuttle” gratuitos que te acercan en un periquete a la zona de ferris de Macao (otra diferente a la nuestra). Luego basta elegir el autobús urbano para que te lleve al centro.
Iglesia de Santo Domingo

Muy cerca de donde nos dejó el shuttle, está el Museo del Gran Premio de Macao, visita obligada para los amantes del motor, dado que es aquí donde se celebran pruebas del campeonato del mundo de F3, turismos y superbikes, en un circuito urbano.

Largo do Senado
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Atasco de gente
Mas gente
Tambien pasamos por el museo enológico antes de lanzarnos al atestadisimo centro urbano, dado que es domingo apenas se puede caminar por la calle. Apenas o nada. En pocos sitios había visto atasco de personas en una acera. Y la educación brilla por su ausencia, en comparación con HK. Pasamos un mal rato en el bus urbano para apearnos, pues iba hasta los topes y a la vez había muchísima gente esperando subir. Al abrirse las puertas, la gente de la calle se lanzó a saco dentro del vehiculo sin esperar a que la gente saliera creando una situación muy difícil. Mabel estaba realmente angustiada y tuve que usar mi cuerpo para protegerla e impedir con mi espalda que subiera gente, hasta conseguir que ella bajara. Me faltó darle un sopapo a una mujer que intentaba a toda costa pasar por encima de mí para subir antes de que Mabel bajara.

Quedé impresionado y a la vez indignado. Esto no lo he visto  jamás (y mucho menos en HK o en Tokyo donde hay millones de personas, pero destacan por su civismo).

Ruinas de Sao Paulo
Mabel me apunta que en Macao hay mucha población procedente de China. Ella no tiene un concepto mejor de los chinos que nosotros. Los considera maleducados, egoístas y sin escrúpulos. De hecho, si me apeteciera ir de vacaciones a China, tendría que convencerla.

Fortaleza do Monte
En fin, el centro de Macao es un hervidero de gente en donde es difícil sacar una foto. Lo segundo que llama la atención es, que pasear por Macao, es casi como hacerlo por cualquier localidad de Portugal, ya que nuestros vecinos han dejado una huella importante en la arquitectura. Y también en la repostería. Para mi alborozo, uno de los postres más típicos es el célebre pastel de Belem, para mí uno de los más deliciosos que haya probado nunca ( y que pude degustar en mis visitas a Lisboa).

Dimos un paseo e intentamos alejarnos de la muchedumbre que infesta las proximidades del Largo del Senado para pasar por las Ruinas de São Paulo, la antigua catedral, hasta llegar a La Fortaleza do Monte.

Mañana espero que siendo lunes, no haya tanta gente.

21. Otro paseo por los Nuevos Territorios

Sábado, 18 de agosto de 2012.

La subidita al Monasterio de los Diez Mil Budas
Hace días que Mabel y yo teníamos en mente coger su coche y dar una vueltecita por algún otro sitio de los Nuevos Territorios y de paso conducir un poco. Pero estos últimos días no me siento muy seguro acerca del coche. Siempre he sido muy valiente, dada mi experiencia hay que decir, y he conducido por la izquierda en Escocia e Irlanda o con cambio automático en los USA, pero ambas cosas a la vez nunca.
El hermano de Mabel se ha unido a nosotros y en principio he probado el coche en un lugar sin peligro, pero no me veo seguro, así es que prefiero que conduzca él. Pero no puedo evitar sentirme herido en mi orgullo de conductor. Es la primera vez que me acojono.
Lo espiritual y lo material
Pescadores en Sai Kung


Marisco en Sai Kung












En primer lugar nos fuimos hacia Sha Tin al monasterio de los Diez Mil Budas, muy popular pero hacen falta buenas piernas para llegar arriba. Resultan curiosos los cientos de estatuas de Budas en diferentes posiciones y gestos que jalonan la empinada cuesta hasta el Monasterio. En un principio me pareció poco probable que hubiera 10.000 budas de este tamaño, y pensé que solo sería el nombre. Pero en realidad el nombre le viene de  las más de 13.000 estatuillas doradas de Buda hechas en cerámica que se encuentran en las paredes del templo principal (lo siento no se pueden hacer fotos). En cada estatuilla aparece escrito el nombre del donante. Cada una tiene una posición única y ligeramente diferente de cualquier otra. En mitad de otras imágenes y estatuas de diferentes personajes destaca una pagoda roja de nueve niveles (número propicio para el budismo).
Tras bajar la cuesta y llegar al aparcamiento, Ka Shing, que así se llama el hermano de Mabel, sabedor de mi orgullo tocado y casi hundido, me ofreció las llaves del coche para que lo llevara yo hasta la localidad de Sai Kung a menos de 20 km. Y lo conseguí no sin los típicos problemas de cálculo inherentes al cambio de sentido en la conducción. Vamos, que tendía hacia la izquierda para horror de Mabel que pensaba que se iba a tragar un semáforo. Pero por lo demás bien. Es el mismo problema que tuve en Escocia y lo subsané al segundo día, por lo que quedé más tranquilo y mi orgullo restablecido.

Sai Kung es una animada y bonita población pesquera, en donde abundan los restaurantes cuya especialidad es el pescado y el marisco recién traido. Pero según mis acompañantes, esta zona está hecha más para turistas por lo que el precio también lo es.
¡¡Y a comer!!
Teníamos que comprar pescado y marisco para cenar en casa de Ka Shing en compañía de su familia  (directa y política), unos cuantos a cenar, vaya, así es que mejor ir donde los locales van. Un buen sitio es Sam Shing Estate al oeste de los Nuevos Territorios, nos gastamos unos 80 € pero no sabría decir cuanta cantidad compramos. La variedad es infinita con especies de moluscos y crustáceos que nunca había visto.
De lo que compramos lo único que me era familiar eran unas gambas de buen tamaño que compramos vivas para cocerlas en casa. Quizás no estén tan sabrosas como las nuestras, pero el resto de la compra estaba riquísimo en buena parte al modo en que se cocina por aquí. Hay unas especie de cigalas llamadas gamba mantis, que jamás había visto pero estaban deliciosas. Y también unos cangrejos parecidos al buey de mar con las pinzas llenas de carne muy sabrosa. En fin, una buena mariscada para acabar el día alegremente y con fuerzas para mañana que viajaremos a la cercana ex colonia portuguesa de Macao. Madrugón tremendo nos tendremos que dar puesto que el barco sale a las 8:30.

lunes, 20 de agosto de 2012

20. Kowloon de noche

Viernes, 17 de agosto de 2012.

El tifón finalmente quedó en poca cosa y se centró en la madrugada. Ello significa que Mabel tiene que ir a trabajar y que yo no tengo plan específico para hoy.
Mong Kok al atardecer
En un principio hemos quedado para dar una vuelta por Kowloon , muy interesante, especialmente en fin de semana.
Mi idea por la mañana es más bien levantarme tarde y escribir algo hasta mediodía, así podría darme una vuelta por la zona de Mong Kok antes de ver a Mabel por la noche, pero hete ahí que me llamó por si me apetecía comer con ella cerca de su oficina. Apetecer, si me apetece, claro, el problema es que en su oficina se come a las 12:30 y la llamada la recibo a las 10:55!!. Teniendo en cuenta que aun estaba en la cama y que hay hora y cuarto hasta su oficina, ello me supuso correr para llegar algo más tarde de la hora.
Tienda de medicina tradicional
Mogollón de gente
Tras la comida, dado que era pronto y no quería machacar los pies (que bastante estropeados los tengo ya), Mabel a un edificio cercano perteneciente a la universidad de HK , donde hay una sala de lectura con internet para que pasara un rato actualizando el blog y así hacer algo de tiempo hasta la tarde.

Nuestra cena
Ya a media tarde me acerqué al mogollón que es el centro de Kowloon al atardecer, más o menos por los mismos sitios que estuve hace unos pocos días. Millones de personas atestan las calles a estas horas (diría que a cualquier hora), con gente practicando su actividad preferida: ir de compras o shopping.

Por la noche cenamos con el hermano y los sobrinos de Mabel en un restaurante muy divertido donde uno puede comer en la barra y en donde la comida se cocina frente a ti. Buen sushi también, pero ¡como echo de menos ese sushi de Kyoto!
Mercado nocturno de Temple Street
Por la zona de Mong Kok y el mercado nocturno de Temple Street decir que hay mucha gente es decir poco. Esto no es para gente solitaria. A quien le guste el ambiente urbanita este es el lugar ideal para él.

Dai Pai Dong
En este mercado uno puede encontrar cualquier cosa se le ocurra, y el regateo es fácil y relajado. Estos chinos se rinden enseguida y rápidamente bajan su oferta. No son especialmente pesados, en realidad nada pesados, en comparación con otros sitios en los que son capaces de engañarte con muy malas artes y amargarte el viaje.
Y con los mercados aparecen los inevitables dai pai dongs o restaurantes en las aceras donde uno puede contemplar a la peña como dan cuenta de una mariscada o de un pato laqueado.

Un espectáculo imprescindible para el visitante extranjero que visite esta tierra. Y muy divertido.

19. Un día tonto

Jueves, 16 de agosto de 2012.



Aberdeen. Puerto
Así se podría definir el día de hoy. Ayer acabé destrozado debido al día tan completo que tuve, por el calor sofocante,  y el acúmulo de días de viaje que ya van haciendo mella. Desde luego que cansa más caminar que conducir, y se va notando. El resultado fue que dormí cerca de doce horas, y aun quería más pero tampoco era plan. Así es que con toda la pereza del mundo me puse en marcha, por el camino de siempre que ya casi se me de memoria, como un residente en HK más, para llegar hasta Central, en la Isla de Hong Kong. De allí me quise hacer una pequeña  exploración por el sur de la isla.
Cogí un autobús que me llevara a la localidad de Aberdeen, pero mi decepción fue total. Me esperaba pequeña población pesquera pero me encontré una extensión de HK pero sin atractivo alguno y con un puerto maloliente y carente de encanto así es que no tardé en coger otro autobús que me llevara a Central de nuevo.
Más atractivo sin duda. Me acerqué  a recoger un encargo que había hecho antes del viaje a Japón y me dí un paseo por la trepidante Central y decidí por la tarde subir a la atracción principal de HK: El pico Victoria, conocido localmente como “The Peak”, la montaña más alta de la isla con sus 552 metros, y que ofrece una de las vistas más espectaculares del mundo.
Para llegar hay que soportar una buena cola hasta coger el Peak Tram, un funicular con más de 120 años de historia, pues esta zona fue la elegida por los habitantes coloniales adinerados para asentarse y escapar del sofocante calor del verano (doy fe de ello).
Vistas de la Isla de Hong Kong y Kowloon desde The Peak

El funicular lleva hasta el Peak Tower, a los efectos un centro comercial por cuyas tiendas y restaurantes pasas sí o sí hasta llegar a la última planta, un mirador desde donde se disfruta de unas vistas increíbles de la isla de HK y de Kowloon. No se puede explicar con palabras, lo único que puedo hacer es colgar alguna fotito. Es recomendable hacer dos visitas, una durante el día y otra al anochecer, para la cual espero tener tiempo suficiente.

Idem pero más hacia la izquierda
Ahí arriba el viento es tremendo y anuncia la llegada de un tifón, muy habitual en esta época del año. Mañana probablemente haya que quedarse en casa. Mabel probablemente tampoco pueda ir al trabajo. Pero mañana Dios dirá.

sábado, 18 de agosto de 2012

18. Hoy un poquito de todo. (y hasta una isla, tú)

Miercoles, 15 de agosto de 2012.

Mabel me ha propuesto que la acompañe a la oficina y desayunar juntos. De esta manera podré visitar algún punto de interés para empezar el día.
Convento Chi Lin. New Kowloon
Esta zona se denomina New Kowloon, al norte de Kowloon y era la zona que marcaba la frontera con China (con una cerca de bambú) hasta que en 1898 los británicos arrendaron los Nuevos Territorios a China.

Nan Lian Garden. New Kowloon
Por las cercanías hay algún sitio que ver, como el convento de Chi Lin, precioso complejo monástico construido en los 90 en estilo Tang ( o sea hace unos mil años), siguiendo las antiguas reglas de la arquitectura china (95000 piezas de madera encajadas y ni un solo clavo) y del feng shui. Tranquilo y sereno lejos que hace que uno se abstraiga del bullicio hongkonés.
Una característica de HK es que es casi imposible hacer una foto de templo o jardín sin que aparezca un enorme edificio de apartamentos detrás. En algún sitio hay que meter a los siete millones de hongkoneses que viven en poco más de 1000 km2.
Frente al convento hay un bonito jardín ( Nan Lian) también cuidadísimo y relajante.
Templo Wong Tai Si. New Kowloon
Menos relajante es el templo más visitado de HK: Wong Tai Sin, dedicado a Wong dios de la fortuna y de la curación. Miles de personas lo visitan a diario para que les conceda buena suerte en el juego o en los negocios; es habitual ver ejecutivos agitado los palitos de bambú o chim, para que el que caiga al suelo sea interpretado.
El templo en sí es bastante vistoso y colorido, aunque atestado de gente a cualquier hora.

Avenue of Stars (con Hong Kong Island de fondo)
De allí cogí el metro para retomar la visita donde la dejé ayer, en la punta de la península de Kowloon, en Tsim Sha Tsui. Un paseíto por la zona de los museos, el célebre Peninsula Hotel, donde los japoneses instalaron su cuartel general, y bajar a la Avenida de las Estrellas (Avenue of Stars), un bonito paseo marítimo donde se rinde homenaje a las estrellas del cine de HK (Bruce Lee incluido, claro). No en vano HK es la tercera industria cinematográfica del mundo, tras USA e India. El paseo tiene unas vistas insuperables del “Skyline” de HK.
Bruce Lee
No he vuelto a mencionar el calor, pero no mengua lo más mínimo (y la humedad mucho menos). Es solo que con el tiempo se va uno acostumbrando y estar empapado de sudor y a sufrir los exagerados aires acondicionados de los vagones del metro y de los centros comerciales. Es habitual que al salir del metro, se me empañen las gafas. Gajes del oficio de viajero.

Isla Cheung Chau
Cheung Chau. Playa de Tung Wan
Mi idea era pasar un rato en algún museo, como el del Espacio pero la gran cola me hizo desistir, así es que a improvisar. Decidí tomar el Star Ferry hasta la isla de HK y luego desde los embarcaderos de Central, coger un barco hacia alguna de las 234 islas e islotes que conforman HK. Me decanté por Cheung Chau, una isla de pescadores ahora bastante turística, pero que aun así tiene un paseo agradable.


Cheung Chau. Calle

La isla es interesante, y me di un buen garbeo para bajar la comida. Tiene buenas playas y en una de ellas me he dado cuenta que a algunos chinos les gusta la playa y ¡hasta tomar el sol!!. Son los primeros asiáticos que veo en mi vida disfrutando del playeo como un españolito más. Pero he de decir que son minoría. Mi chica ha llegado preocupada de Japón pues se había puesto un poco morena y es algo que no cabe en sus cánones de belleza, ni en el de los asiáticos en general. Y dado lo poco playero que soy, encantado de la vida estoy…




viernes, 17 de agosto de 2012

17. Explorando Kowloon

Martes, 14 de agosto de 2012.


Mercado de las flores. Mong Kok

Hoy me lo he tomado con calma y tras irse Mabel al trabajo, me he quedado un rato más en la cama, y luego he salido a comprar algo al super de la esquina y a llevar la ropa a la lavandería de la esquina contraria.

Mercado de los Pajaros.Mong Kok
Con todo ello hecho y bien desayunado, me armo de nuevo con la panoplia propia del viajero (cámara, mochila, chubasquero, guía, etc..) y me dirijo al norte de la península de Kowloon, para explorarla en toda su plenitud. Para ello me bajo en la estación de Prince Edward en pleno distrito de Mong Kok. Gente por doquier, no en vano Kowloon es el area con más densidad de población del mundo: unos 2 millones de almas para 47 km2. Me ahorro hacer cálculos para no asustar al personal.
Pececitos en bolsas. Goldfish Market. Mong Kok
Desde este punto se impone visitar los típicos mercados de Mong Kok empezando por el de las flores, siguiendo por el de los pájaros, con especies preciosas y no menos bellas jaulas y por el mercado de la calle Tung Choi, más encaminada a la compra diaria de alimentos, prendas de vestir y otros artículos.
Mercado de Tung Choi. Mong Kok
Pero cuando llegué al Goldfish market (mercado de peces de colores), no dí crédito a lo que ví: simplemente el paraíso de la acuariofilia concentrado en una sola calle. Como aficionado a los peces tropicales simplemente aluciné. Decenas de tiendas dedicadas a esta afición que por lo que puedo observar está muy extendida en Hong Kong. En mi vida había visto nada igual. Tienen todo lo que uno puede encontrar en Madrid y mucho más. Todas las especies de peces yo que yo haya podido ver en directo o en libros especializados. Y unos acuarios simplemente espectaculares..dificil de explicar y de fotografiar, ya que no está permitido. Y mención aparte son los peces marinos y de arrecife, cuya oferta puede multiplicar por diez o veinte la que uno puede encontrar en Madrid. Había visto varios acuarios marinos, pero estos los superan en belleza.
Llama la atención el modo que tienen de ofrecer muchos de los peces que aquí se venden. Meten unos pocos en una bolsa con agua y cuelgan estas a la entrada de la tienda a la vista de los clientes. Supongo que si lo hacen así será porque se venden rápido.

Yau Ma Tei. Lo nuevo y lo viejo
En fin, el blog da para poco y hablaría de esto páginas y páginas y no es el objetivo de este blog.

Bajé por la arteria principal de Kowloon: Nathan Road, la avenida más famosa de Hong Kong que la atraviesa de norte a sur, trepidante, moderna y dinámica. Pero si uno quiere más calma no tiene más que bajar por alguna de las calles paralelas, como Shanghai Street hasta llegar al distrito de Yau Ma Tei, donde se ve un Hong Kong distinto, mas anticuado y menos amable, pero no menos interesantes, con edificios algo descuidados y multitud de tiendas restaurantes en las aceras (los dai pai dongs) y mercados.
Mong Kok. Nathan Road
Aquí encontramos el Templo deTin Hau, el cual se encontraba al borde del mar , pero los múltiples proyectos llevados a cabo para ganar terreno al mar lo han dejado en el interior. Muy cerca está el Mercado Nocturno de temple Street, que en estos momentos se está empezando a montar (en un días me daré un paseo con Mabel para verlo en su esplendor), y el mercado de Jade con una amplia oferta en objetos hechos de esta piedra verde.
Kowloon Park. Tsim Sha Tsui
Una curiosidad: Los andamios utilizados para la construcción de edificios (por muy altos que estos sean), están hechos en bambú, no de metal como los nuestros. Yo ya lo sabía por algún programa de televisión pero no deja de sorprender al verlo en directo.

Autofoto en Harbour City
Vistas desde Harbour City
Y de ahí pasamos al distrito de Tsim Sha Tsui, el mas sureño y cercano a la isla de Hong Kong, se le podría llamar el Hong Kong de los turistas pues allí se apiñan para realizar sus compras compulsivas en muchas de las tiendas caras y de alto lujo. Allí se encuentran los hoteles caros, muy cercanos al muelle de descarga de turistas (Ocean Terminal), que saltan enfebrecidos de los ferries y transatlánticos para practicar el “shopping”.
Antes de llegar, hago una parada en Kowloon Park (más bonito que Hong Kong Park) y sigo hasta la costa oeste de la península, donde se encuentra Harbor City, un complejo de hoteles y comercios que se extienden a lo largo de la costa y sin interés para mí, pero con unas vistas espectaculares de la bahía.
Terminé en la punta sur mirando hacia Hong Kong Island, pero esta zona me la reservo para mañana.