Del Martes, 21 al Jueves,
23 de agosto de 2012.
Creo que el resto de mis
energías se han quedado en Macao. La verdad es que tanto caminar, tantos días
seguidos y con este calor tan húmedo me ha dejado exhausto y sin ganas de
continuar. Mis pies están destrozados y mi cuerpo me pide dormir aunque me esté
doce horas en la cama.
Creo que es el momento de
tomárselo con calma. Compras, alguna cena con algún amigo de Mabel, y cortos
paseos. Estos tres días no los he empleado en ver cosas nuevas, mis energías no
lo permiten.
Estos días también he
tenido tiempo de acercarme a las cercanías de la oficina de Mabel a comer con
ella, y también a darme un bien merecido masaje de pies. (¡¡que placer!!). Y de
casualidad, en pleno Nathan Road, descubrí un sitio donde degustar la leche que
probara en Macao (¡¡más placer!!), pero aun estando deliciosa, no me supo lo
mismo.
La verdad que esto no da
para mucho más. El final se acerca y también la hora de la separación temporal
y física de mi querida Mabel. Debo decir que me he sentido abrumado por tanta
amabilidad (excesiva, no merezco tanto), pero sus costumbres son sus
costumbres, y agasajar al forastero es parte de su cultura. Pero es que no me
han dejado pagar apenas nada.
Y aprecio en especial toda
la amabilidad del hermano de Mabel, Ka Shing, que se ha desvivido por mí (
Mabel y él se quieren muchísimo): me ha ido a buscar al aeropuerto, nos ha
llevado de paseo en coche, me ha llevado al masaje, ha ayudado a Mabel a
comprar todo lo necesario para el apartamento, a montarlo, me ha invitado a su
casa, he jugado con sus hijos, en fin no sé qué más puedo decir. Y de propina
él y su mujer nos llevan al aeropuerto y hasta nos dejan un rato a solas para
que nos despidamos de manera más intima. Una delicia de persona.
Y las despedidas son
siempre tristes, pero no son para siempre. Ya estamos planeando nuestro próximo
encuentro en Madrid, allá por las navidades, pues Mabel vendrá justo con la
Lotería, el 22 de Diciembre, a experimentar una navidad a la española. Y más
planes que tenemos pero no viene al caso exponerlos aquí y ahora.
Y ahora a terminar de
hacer la maleta. Espero poder dormir en el avión pues debido a los cambios de
vuelos, cuento con una visita a Helsinki de al menos 9 horas. Un cambio radical
incluso en la climatología ya que he consultado los pronósticos y se esperan
temperaturas de entre 13 y 18 grados. Una delicia después del bochorno
hongkonés.
Añadiré unas fotos como
fin de blog.