martes, 28 de agosto de 2012

24. Los tres últimos días


Del Martes, 21 al Jueves, 23 de agosto de 2012.

 

Creo que el resto de mis energías se han quedado en Macao. La verdad es que tanto caminar, tantos días seguidos y con este calor tan húmedo me ha dejado exhausto y sin ganas de continuar. Mis pies están destrozados y mi cuerpo me pide dormir aunque me esté doce horas en la cama.

Creo que es el momento de tomárselo con calma. Compras, alguna cena con algún amigo de Mabel, y cortos paseos. Estos tres días no los he empleado en ver cosas nuevas, mis energías no lo permiten.

Tampoco quedan ganas para hacer más fotos. Mi última tanda iba a ser de nuevo en The Peak, pero de noche, pues posiblemente sea una de las imágenes más famosas del mundo, pero al acercarme al funicular, vi con horror que la cola para entrar era unas tres veces más larga que el día que fui. Un cartel que indicaba que la cola duraría hora y media me persuadió de entrar y hacer mi más anhelada foto, única razón por la que me traje el trípode a Hong Kong. Mis pies no estaban dispuestos a aguantar semejante tortura, por lo que cambié de opinión y me dirigí a las cercanías del embarcadero del Star Ferry desde se disfruta también de unas espectaculares vistas del Skyline de la isla de Hong Kong. Allí al menos hice uso de mi trípode, y saqué las fotos que adjunto, aunque dada la dificultad no creo que me hayan salido bien del todo.

 

Estos días también he tenido tiempo de acercarme a las cercanías de la oficina de Mabel a comer con ella, y también a darme un bien merecido masaje de pies. (¡¡que placer!!). Y de casualidad, en pleno Nathan Road, descubrí un sitio donde degustar la leche que probara en Macao (¡¡más placer!!), pero aun estando deliciosa, no me supo lo mismo.

 

La verdad que esto no da para mucho más. El final se acerca y también la hora de la separación temporal y física de mi querida Mabel. Debo decir que me he sentido abrumado por tanta amabilidad (excesiva, no merezco tanto), pero sus costumbres son sus costumbres, y agasajar al forastero es parte de su cultura. Pero es que no me han dejado pagar apenas nada.

Y aprecio en especial toda la amabilidad del hermano de Mabel, Ka Shing, que se ha desvivido por mí ( Mabel y él se quieren muchísimo): me ha ido a buscar al aeropuerto, nos ha llevado de paseo en coche, me ha llevado al masaje, ha ayudado a Mabel a comprar todo lo necesario para el apartamento, a montarlo, me ha invitado a su casa, he jugado con sus hijos, en fin no sé qué más puedo decir. Y de propina él y su mujer nos llevan al aeropuerto y hasta nos dejan un rato a solas para que nos despidamos de manera más intima. Una delicia de persona.

Y las despedidas son siempre tristes, pero no son para siempre. Ya estamos planeando nuestro próximo encuentro en Madrid, allá por las navidades, pues Mabel vendrá justo con la Lotería, el 22 de Diciembre, a experimentar una navidad a la española. Y más planes que tenemos pero no viene al caso exponerlos aquí y ahora.

 

Y ahora a terminar de hacer la maleta. Espero poder dormir en el avión pues debido a los cambios de vuelos, cuento con una visita a Helsinki de al menos 9 horas. Un cambio radical incluso en la climatología ya que he consultado los pronósticos y se esperan temperaturas de entre 13 y 18 grados. Una delicia después del bochorno hongkonés.

Añadiré unas fotos como fin de blog.

 

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